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El consumo de un helado suele resultar un auténtico
placer. Quienes estén preocupados por
su peso no tiene por qué evitarlos. Todos
sabemos que no hay alimentos "buenos"
y alimentos "malos" sino dietas equilibradas
y hábitos alimentarios inconvenientes.
Conviene a todos los públicos corregir
la errónea idea según la cual
los helados son productos altamente calóricos.
Los helados son alimentos que se integran fácilmente
en la dieta diaria de cualquier persona. Basta
que el valor nutritivo del helado se relacione
adecuadamente con el conjunto de la dieta, que
debe ser variada y equilibrada.
En cualquier caso, el helado es un alimento
agradable de tomar por todos. Nadie debe pensar
que comer helado rompe el equilibrio de la dieta.
Aun si se trata de los helados de crema, con
efectivo aporte energético, su ingesta
no supone más que un 12 por ciento de
la cantidad de calorías que debe cubrir
la dieta diaria. Alimentándose con 100
g de helado de leche, el porcentaje de grasa
ingerida es inferior al 10 por ciento de la
cantidad máxima recomendada.
Si los comparamos con los productos de pastelería,
los helados se demuestran mucho menos calóricos
pues aportan, por ración, entre la mitad
y una tercera parte de las calorías de
los pasteles. Y no debe olvidarse que estos
últimos contienen más azúcares
que los helados. |