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Si todos los alimentos son necesarios en la
dieta de los niños, los helados se muestran,
además, uno de los productos más
apetecibles para ellos. Hay razones para que
los niños y los helados sean "buenos
amigos". Un helado nunca debe considerase
una golosina o un simple dulce. El helado es
un alimento complejo, de valor energético
medio, con aporte de necesarios nutrientes.
El factor más importante del helado
en la nutrición infantil es la considerable
presencia de leche entre sus ingredientes. Esta
leche puede ser un vehículo idóneo
para que el niño reciba las proteínas
necesarias durante el crecimiento. Teniendo
en cuenta que la proteína del helado
tiene un origen lácteo, su calidad nutricional
es inmejorable.
Con 100 g de helado se cubren las necesidades
totales de aminoácidos esenciales requeridas
por el niño. El calcio adquirido con
los helados de leche supone un aporte alimentario
bien aconsejable. Y si se trata de vitaminas,
los helados de leche destacan por el aporte
de vitamina B2.
Por último, recuérdese un aspecto
importante: los helados no son alimentos especialmente
productores de caries. Los azúcares del
helado no quedan retenidos en la boca durante
excesivo periodo de tiempo. En este sentido,
el helado induce a la salivación, que
constituye un factor de protección frente
a la caries gracias a su acción neutralizadora. |